Las transformaciones económicas y
los cambios sociales que se produjeron a lo largo del siglo XIX tuvieron
también su correlato en la vida cotidiana, la cultura y las mentalidades de los
españoles de este periodo.
Las innovaciones
técnicas y la introducción de servicios públicos produjeron cambios muy
significativos. La introducción de servicios de saneamiento, agua potable,
alumbrado público se fue generalizando en muchas ciudades españolas. Los
transportes supusieron un elemento de cambio muy importante, al favorecer la
movilidad de la población.
Todas estas
transformaciones no impusieron, sin embargo, un cambio profundo en las
mentalidades, la gran mayoría del país seguía viviendo en el ámbito rural,
manteniendo costumbres casi ancestrales, con altísimos niveles de
analfabetismo, alejados de la realidad política del país. La mentalidad
católica impregnaba, además, las prácticas sociales.
La situación de
la mujer no varió sustancialmente, las escasísimas posibilidades de formación,
independencia y libertad personal siguieron siendo su seña de identidad. Su
papel en la sociedad era el de esposa, madre y administradora de la casa. Sólo
entre ciertas élites intelectuales encontramos mujeres que pudieron completar
estudios de alto nivel.
En
la sociedad de los años 60, a pesar de que el tamaño de las grandes ciudades
continuaba aumentando, seguía dominando la población rural. Además, era una
sociedad muy polarizada en ricos y pobres con una débil clase media.
El Franquismo contribuyó a extender en esta
generación una mentalidad tradicional, católica y autoritaria basada en valores
religiosos y con una moral muy estricta (especialmente con la diferenciación de
sexo). Además se trataba de una sociedad basada en la discriminación entre
vencedores y vencidos, militares y civiles, hombres y mujeres, etc. Sin
embargo, esa mentalidad también experimentó un cambio radical. Esta se
convirtió en una sociedad de consumo de masas (electrodomésticos, teléfono,
automóvil…). Asimismo, el contacto con la Europa desarrollada del momento
(turismo, emigrantes) puso en contacto a los españoles con una mentalidad más
abierta, tolerante y democrática.
Siempre teniendo en cuenta las limitaciones
que impone el régimen franquista, se
está produciendo una modernización de la sociedad española. En esta
nueva sociedad, la mujer reclama una
mayor autonomía personal y profesional, así como la igualdad de derechos
con los hombres. Eso sí, esta
autonomía es muy limitada y siempre desde una óptica machista.
El
desarrollo económico favoreció la creación de la sociedad de consumo en España.
En 1969 dos tercios de los hogares en zona de cobertura tenían televisor y un
cuarto tenían coche. Por otro lado, aquellos que no tenían televisor en casa,
se reunían en un bar céntrico donde podían ver las corridas de toros o los
partidos de fútbol. No con menos importancia, en la mayoría de las casas tenían
radios en donde escuchar las novelas.
El aspecto más
sobresaliente de este siglo es el avance incesante de la ciencia y de la
tecnología. Estos progresos científicos y técnicos provocan cambios importantes
y continuos en las formas de vida de los seres humanos. Destacan los avances en
las telecomunicaciones, ya que a
principios de siglo, el italiano Marconi realizó con éxito las primeras
transmisiones de mensajes utilizando ondas de radio. La radiodifusión,
desarrollada a partir de entonces, permite una comunicación rápida y fácil
entre todos los puntos del planeta. Aunque el medio de comunicación que más ha
influido en la segunda mitad del siglo ha sido la televisión.
En cuanto a la
escolaridad, los niños y niñas acudían a la escuela hasta los 14 años. Los
colegios eran separatistas, es decir, había unos colegios solo para niños y
otros solo para niñas. Después del colegio, muy pocos niños tenían tiempo libre
para jugar por la calle con sus amigos o amigas ya que tenían que ayudar en
casa, en el cuidado de los animales o en el campo.No obstante, la diversión principal de los niños de aquella época son los juegos de calle, todavía en ciudades y pueblos en los que los coches no abundan. Otras diversiones son las canciones infantiles, los tebeos, los cuentos, el coleccionismo, el circo y en los últimos años de la década la televisión. En las casas se jugaba concretamente en las cocinas ya que no había calefacción en las habitaciones y era el único lugar en el que se podía estar a buena temperatura.
El poco tiempo
libre del que disponían los adultos era utilizado en pasear, los hombres iban
al bar o al fútbol y acudían a las fiestas patronales, cuando había, o a los
bailes. A medida que se produjo la bonanza económica comenzaron a ponerse de
moda las excursiones y otro tipo de entretenimientos. Lo que nunca faltó,
incluso en época de guerra, fue la masiva asistencia al cine.
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